MIAMI SUNRISE

Acrílico sobre lienzo. 89 x 116 cm. Firmado y fechado al dorso.

En esta obra, el paisaje se reduce a sus elementos esenciales: horizonte, agua, luz y color. Un sol amarillo emerge silenciosamente sobre una superficie vibrante donde cielo y mar parecen fundirse en una misma atmósfera luminosa.
Construida a través de capas de naranjas intensos, rosas cálidos y reflejos de luz sobre el agua, la composición transforma un instante reconocible en una experiencia emocional suspendida entre la realidad y el recuerdo. El paisaje deja de representar un lugar concreto para convertirse en un estado de contemplación.
La superficie del agua, atravesada por pequeños destellos, introduce una sutil sensación de movimiento dentro de una escena dominada por la calma. Existe una tensión silenciosa entre inmensidad e intimidad, entre lo efímero del instante y su permanencia en la memoria.
Como sucede en otras obras de María Cortés, el color deja de ser únicamente descriptivo para convertirse en un lenguaje emocional: una forma de traducir sensaciones, estados interiores y momentos que parecen existir fuera del tiempo.

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