Hendrick Bloemaert

Utrecht 1609 – 1666

Saint Simeon with the child Jesus

Los motivos estilísticos indican que esta obra fue pintada hacia 1635-1640, al igual que otras obras de H. Blomaert reproducidas por Roethlisberger con los números H.52 y H.65. La imagen de san Simeón con el Niño Jesús fue un tema recurrente en la producción del artista. La obra representa un episodio del Nuevo Testamento narrado en el Evangelio de san Lucas.

Según el relato, ocho días después de su nacimiento en Belén, Jesús fue circuncidado y recibió ese nombre, que le había sido dado por el ángel antes de su concepción. Cuando se cumplieron los días de la purificación conforme a la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la ley del Señor: todo varón primogénito será consagrado al Señor, y para ofrecer el sacrificio prescrito en la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría sin haber visto antes al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, acudió al templo y, cuando los padres llevaron al niño Jesús para cumplir con él lo que mandaba la ley, lo tomó en brazos, bendijo a Dios y dijo: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu siervo se vaya en paz, conforme a tu palabra, porque mis ojos han visto tu salvación, la que has preparado ante todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».

José y su madre se admiraban de lo que se decía de él. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este niño está puesto para caída y resurgimiento de muchos en Israel, y para ser signo de contradicción —y a ti misma una espada te atravesará el alma—, a fin de que se revelen los pensamientos de muchos corazones».