
Desde niña, Gabrielle Raffel poseía un mundo interior lleno de creatividad y fantasía. En su juventud se convirtió en la musa del importante fotógrafo y coleccionista de arte alemán Gunter Sachs. Es en ese momento cuando se abre para Gabrielle un nuevo y fascinante universo dentro del arte.
Fue alumna y musa del gran pintor Ernst Fuchs, perteneciente a la escuela vienesa del realismo fantástico.
Interesada en el retrato, logra captar en sus obras un surrealismo especial, envuelto en un halo mágico. Ha viajado extensamente por diferentes partes del mundo, viviendo en varias ciudades y conociendo numerosas culturas que plasma en sus pinturas con formas eclécticas y originales.
El soporte utilizado en esta serie titulada Ataraxia es tela de tapicería vintage de la prestigiosa firma austríaca Backhausen, de estilo Art Decó, lo que aporta a sus magníficos retratos una nueva dimensión llena de armonía y originalidad. Estos tejidos han formado parte de su vida cotidiana, conviviendo con ellos en su ático de Viena.
Nunca mostró interés por el mundo comercial del arte, pero sus obras forman parte de colecciones privadas en Estados Unidos, Austria, París, Hong Kong, Croacia, España, entre otros lugares.
Ha bautizado esta nueva serie como Ataraxia, un título cargado de simbolismo, ya que la ataraxia es un estado mental caracterizado por la tranquilidad y la ausencia total de miedos o deseos. Esto es exactamente lo que Gabrielle quiere transmitir con sus obras: lo hipnótico de un universo que todos llevamos dentro, pero al que no sabemos cómo acceder. Sus piezas nos atrapan y nos conducen a otra dimensión de nuestro propio mundo interior, conectándonos con la neutralidad y la paz.