Nuestro panel representa la Crucifixión, uno de los temas más recurrentes del arte cristiano, con una iconografía claramente reconocible. La composición de la obra es triangular, teniendo como protagonista a Cristo crucificado. Se aprecia la gran maestría del pintor en la representación de la anatomía humana, reflejada de manera muy verosímil en cada parte del cuerpo. Bajo Jesús aparece la calavera, alegoría de la redención del pecado de Adán y del nacimiento del hombre nuevo; es el emblema del triunfo de la cruz sobre el pecado, con una clara alusión a la resurrección de Cristo.
A la izquierda, la Virgen María, cubierta con un manto negro, eleva una oración a su amado hijo, mientras que a la derecha san Juan Evangelista cruza las manos y dirige su mirada hacia la Virgen. A los pies de la cruz, santa María Magdalena se arrodilla ante Jesús, expresando con su gesto un profundo dolor ante tan terrible suceso.
Detrás de la escena principal aparecen dos mujeres que se abrazan, identificadas como las otras dos Marías: María de Cleofás y María Salomé. Además, se distinguen dos figuras a caballo ataviadas con vestimentas orientales, que representan a los soldados encargados de custodiar la ejecución de Cristo.
Toda la escena se sitúa ante un fondo urbano, un recurso muy habitual en las representaciones del Calvario. Un cielo oscuro y turbulento, símbolo de lo acontecido, envuelve la composición en una atmósfera de tristeza y sufrimiento.